Un defensor de todos los docentes
Murcia, 22 de junio de 2021
ANPE nació como una organización sindical con vocación de perdurabilidad, para defender los intereses del profesorado, la calidad de la Educación, con mayúsculas. Y para ello parece que nació, también, Juan Miguel Molina Serrano. Murciano de pura cepa por los cuatro costados. Aquí nació, aquí vivió y aquí murió. Nos dejó el pasado 13 de mayo casi sin saberlo, casi sin contarlo, como sin querer molestar. Se fue, llevado por un pinchazo en el corazón que, de fuerte, no pudo superar. Que dejó heridas las conciencias, las almas de quienes conocíamos de su trayectoria humana y profesional, de su bonhomía y capacidad infinita para «hacer cosas» que sirvan, que ayuden a otros, a su prójimo.
Porque si algo caracterizaba a Juan Miguel era su deseo permanente de participar, de manera siempre activa, en la vida de los demás, para intentar mejorarla. Primero, ante todo, con su familia, a la que dedicó toda su vida. Pero, ya desde muy joven, tomó la decisión que definió el resto de su existencia: quiso ser maestro. Formar, educar a niños que realmente necesitaban de su ayuda para enfrentar un mundo lleno de dificultades. Y así después de estudiar Magisterio, en Murcia, inició su andadura como docente.
Primero estuvo en la Escuela Normal de Murcia, y después en el que sería su destino definitivo: el colegio Nuestra Señora de Cortes, en Nonduermas. Allí fue maestro de muchas generaciones de alumnos, entre los que dejó una huella indeleble. Tanto, que los vecinos quisieron dedicarle una calle de la localidad como recuerdo a su paso por las vidas de tantos. Pronto asumió las tareas de director, coordinando el trabajo de un fabuloso equipo docente, con quienes sacó adelante la formación de los niños de la pedanía.
Porque lo importante en el trabajo educativo, lo comprendió Juan Miguel desde el principio, son las personas. La figura del docente como elemento estable del proceso educativo. Por ello, dedicó interminables jornadas a organizar equipos, programar actividades escolares y dinamizar a la comunidad educativa con el objetivo de mejorar resultados. Así fue como Juan Miguel Molina llegó a ANPE, poniendo su experiencia a disposición de una organización independiente, profesional, que defiende los intereses de los maestros y la educación. Su talante participativo y su compromiso le llevaron a integrarse de manera rápida y proactiva en el sindicato, donde enseguida se reflejó su continua inquietud, su capacidad de trabajo y su ímpetu.
Eran tiempos difíciles, inciertos, con todo por hacer. Juan Miguel asumió responsabilidades, sin dudar, primero en la Secretaría. Después, se puso al frente de la Presidencia de ANPE en Murcia, para abordar las primeras elecciones sindicales de la enseñanza. Los resultados fueron inmejorables porque ANPE ganó. El éxito del equipo liderado por Juan Miguel fue total. Y la decisión, crecer, siempre en defensa del profesorado.
ANPE continuó alcanzando metas con el paso del tiempo, mejorando así condiciones de trabajo, defendiendo derechos y dignificando a los docentes. Porque, como decía Juan Miguel, lo importante son las personas.
Con la mayor dignidad
Después, fue requerido para ser presidente nacional de ANPE entre los años 2002 y 2006. En esa época impulsó y fortaleció la acción sindical, representando a ANPE en todos los foros con la mayor dignidad. Su último gran servicio a ANPE, como decía él, previo a su jubilación. Pero no. No fue su última aportación, porque no era ese su ADN. Juan Miguel Molina nunca dejó de ayudar ni de servir al profesorado durante todos estos años.
Juan Miguel Molina Serrano es maestro, es parte de ANPE, de su historia y de su alma, y lo seguirá siendo. Ahora hemos perdido un presidente y, más que un compañero, a un amigo. Por siempre.