Se nos fue el cabo
Cartagena, 26 de noviembre de 2019
Obituario Asensio Martínez Vidal
Antes de que sus compañeros y amigos viniéramos a darnos cuenta, Asensio Martínez Vidal (cabo primero de la Guardia Civil e interventor de Armas y Explosivos de Cartagena y comarca), de 62 años de edad, se nos fue al más allá. No transcurrió un mes desde que sintiera los primeros síntomas de su fatídica enfermedad, a mediados de octubre, hasta que expiró el pasado 16 de noviembre.
El cabo Asensio era toda una institución en Cartagena, especialmente entre esa buena parte de la sociedad que posee licencia de armas, bien sea para caza, tiro deportivo, vigilancia de Seguridad, Policía Local, militares retirados, entre otros. Tan es así que, quizá debido a nuestro carácter latino, con decir Asensio, en Cartagena ya sabíamos de quién estábamos hablando -me refiero a los gremiales, claro-.
Demolió el prototipo del guardia civil antiguo y adusto, seco de modales y parco en palabras, ya que, sin incumplir un milímetro las leyes y los reglamentos que determinaban su trabajo, abrió y facilitó caminos abruptos a quienes pretendían obtener una licencia de armas mientras ignoraban los prolijos trámites preceptivos para la posesión del documento.
Su carácter afable, cordial, servicial, hizo de él una persona querida y apreciada por muchos cartageneros, incluidos aquellos a los que las palabras Guardia Civil les producía erisipela. De ahí el gran vacío que su pérdida ha ocasionado tanto entre sus familiares como en el segmento poblacional ya citado.
Hijo de guardia civil y procedente del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, fue el número uno de su promoción con derecho a galones; premio que, tras un año de servicio, le supuso automáticamente el ascenso a cabo segundo.
Estuvo destinado en Algete (Madrid) y, posteriormente, en el cuartel de Cabo de Palos, donde ascendió a cabo primero. En el año 1983 fue trasladado al Puesto de Cartagena, como segundo comandante. Con la remodelación del Cuerpo llevada a cabo por Luis Roldán, la Intervención de Armas pasó a ser un órgano independiente del puesto, a las órdenes directas del capitán-jefe de la quinta compañía. Y allí fue donde Asensio, en su calidad de interventor de armas, comenzó una inesperada singladura a modo de 'influencer' accidental.
Renunció a los sucesivos ascensos que podría haber alcanzado habida cuenta de su notable inteligencia; pero tales empleos le hubieran supuesto ausentarse de su amada Cartagena, de la cual nunca quiso renunciar. Sin embargo, paradojas del destino, en este mes de Todos Santos, al inolvidable Cabo Asensio lo ha despojado de este mundo una fecha marcada en su andén vital, bajo la inscripción 'Final de trayecto'. Descansa en paz amigo.