Matías López
Otras localidades, 14 de noviembre de 2024
Un hombre de fe y entregado a todos
SANTIAGO ARNALDOS
En el silencio de una madrugada de otoño, un 11 de octubre, cuando las hojas se descuelgan de sus árboles ya tomadas de naranja y rojo, acompañaron en su caída el expirar en su soledad a nuestro vecino Matías López 'Gicha'. hombre de bien por doquier, de talla humana y social inigualable, entregado generosamente a todo y a todos, y de profunda e inquebrantable fe cristiana.
Siempre llevó por bandera Matías la humanidad, la honradez, la lealtad y la fidelidad. Los que le conocieron y trataron ricos y afortunados son, pues sus lecciones de vida enriquecían a propios y extraños. Virtuoso sí; trabajador, a más no poder; emprendedor y comerciante, también; amante de su familia y de sus amistades; preocupado por su negocio; disciplinado por supuesto; coherente siempre; sin horas ni fechas y siempre en continua disposición.
Persona de hacer siempre el bien, por más que le perjudicare, esa fue su máxima de actuación y filosofía de vida, así como de su rectitud justiciera de la que siempre dio ejemplo aplicándola a sí mismo y a los demás. No vino a ser servido, sino a servir, pues de sus obras de caridad algunas se saben, otras se sabrán, y otras muchas jamás las conoceremos.
En su diccionario de bolsillo no cabían los sustantivos intolerancia, envidia, odio ni rencor. Sí, por contra, amor, perdón, humildad y sencillez. En las instituciones donde militó Acción Católica, scouts, parroquia, comunidad de regantes, apas, etc... su patrón de actuación era el de siempre: nadie le movía de sus principios, como hombre de carácter y criterio que fue.
Hijo de un buen hombre y de una gran mujer, quienes le infundieron los valores humanos más hondos a los que un ser pudiera llegar, los mismos que él aplicó y predicó a lo largo de su vida, cuyo legado no cabría en obra enciclopédica alguna.
Aquellos que te gozamos te recordaremos siempre y te llevaremos en nuestra memoria y en nuestro corazón, porque te seguimos queriendo. Y, a tus detractores, a aquellos que no supieron entenderte, esos pocos, muy pocos, poquitos afortunadamente, decirles que también los perdonas. Allí arriba nos esperas y allí te veremos; a la derecha del Padre.