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Joaquín Castellar

Otras localidades, 22 de noviembre de 2024

Artista y artífice de la grandeza azul

MIGUEL ÁNGEL PEÑA

En la tarde de ayer falleció don Joaquín Castellar Gallego, sin duda uno de los artistas más importantes del panorama lorquino en los últimos tiempos. Castellar, que se distinguió siempre por su gran capacidad imaginativa, su desbordante creatividad y su visión para la composición y el color, deja un hueco inmenso en el mundo del arte en nuestra ciudad. Su ausencia se hace especialmente pronunciada en su querido Paso Azul, donde desarrolló con enorme brillantez sus dotes en estos campos, dando lugar a realizaciones que forman parte del patrimonio y el imaginario ya no solo de los azules, sino de todos los lorquinos, en forma de carros, carrozas y bordados que han aportado un sello distintivo a nuestras procesiones, que han marcado una diferencia de calidad y consistencia y que han dejado, en definitiva, una huella indeleble en nuestra Semana Santa.

La Hermandad de Labradores, que lo reconoció como mayordomo de honor en la eucaristía del pasado Viernes de Dolores, llora hoy al que sin duda es uno de los mayores artistas de su historia, a aquel que ha contribuido con su obra a crear de hecho una imagen del Paso Azul en carrera, y, aún más, ha dado forma una cierta identidad azul marcada por los rasgos que caracterizan su obra: la grandeza, la magnificencia, la calidad extremada y, como a él mismo le gustaba decir, incluso un cierto aire de chulería.

El carro de Nerón

El carro del emperador Nerón, su obra predilecta, abrió un camino en la puesta en escena del desfile que aún seguimos transitando. Revisando nuestra historia, ponderando su aportación a la luz de las décadas que han pasado, creo que no es ninguna exageración, sino un acto de justicia, decir que sus columnas, firmes sobre el suelo de aquel palacio romano, sostienen mucho más que un friso. Las columnas del Nerón, magníficas como todos los trabajos de Castellar, sustentan toda una concepción de las procesiones de Lorca, toda la estructura de fantasía y arrojo que fundamenta la estética contemporánea del cortejo. En definitiva, las columnas del Nerón nos sostienen a todos aquellos que pensamos, como siempre pensó Joaquín, que se puede llegar más allá en nuestras procesiones, que el horizonte es lejano y prometedor, y que la utopía es posible, y, sin duda ninguna, azulísima.

En nombre de los azules, quiero expresar el hondo pesar que siente nuestra hermandad al despedir a Joaquín Castellar, una de las personalidades que más han marcado a nuestro Paso en el terreno artístico. Su contribución quedará para la historia junto a las obras inmortales de otros grandes creadores como Cayuela, al que está hermanado por la fuerza, el poder y la libertad de sus respectivas águilas azules. Joaquín descansa ya junto a Nuestra Madre de los Dolores, abrigado en su manto, y permanecerá para siempre en el recuerdo de todos los azules a los que su obra ha hecho grandes, inmensos como su Nerón.