Obituario Antonio Morte Gil
De nuevo esa terrible enfermedad conocida por todos nos ha robado, en apenas unos meses, la presencia de un abaranero muy conocido y muy amigo de sus amigos. Antonio Morte Gil (Abarán, 1938) se nos fue hace apenas unos días y ha dejado en su familia un hueco muy difícil de cubrir. Su muerte deja huérfanos al mundo de la política, la empresa, el deporte y la Semana Santa, entre otros. Pero serán, sin duda alguna, su mujer Maribel Torneo, sus hijos, Antonio, Elisabel y Patricia, que le han dado seis nietos, además de sus hermanos Ramón y Mari Trini, los que se enfrentarán a esta pérdida irreparable.
Nuestro amigo, con el que me unía un entrañable vínculo desde hace casi cuatro décadas, ha llevado una vida muy intensa de trabajo y sufrimiento, pero también de diversión y felicidad, como, por ejemplo, cuando su hija Elisabel fue proclamada Reina de las Fiestas de Abarán en 1987. Antonio fue agricultor y más tarde exportador de frutas con su marca Elisol, y durante más de veinte años trabajó en Lepe (Huelva) y, posteriormente, en Cartaya, en la misma provincia andaluza, abriendo el mercado de la fresa primero con su primo y más tarde como empleado-encargado de Frutas Esther, S.A. Pero su actividad no cesa aquí. Fue concejal en el Ayuntamiento de Abarán con el Grupo Independiente en la segunda legislatura (1983-1987) con Antonio Morte como alcalde. Una de sus pasiones fue el fútbol. Portero de la Unión Deportiva Frutera a mediados de los 50, socio durante muchos del Abarán y presidente del club en la temporada 1980-81 en Preferente, colaborando durante muchas campañas con varias directivas. La publicación de mi libro sobre la historia del Abarán, hace año y medio, le produjo una inmensa alegría al recordar tantas hazañas y no menos frustraciones. Hombre de creencias religiosas, Antonio Morte ejerció como procesionista con su hermandad de toda la vida, La Samaritana. Y hasta fue juez de paz sustituto durante varios años a principios de los noventa. Pero, ante todo ha sido una buena persona, mejor padre y fiel esposo. Centenares de personas le dieron el último adiós en la iglesia de San Juan Bautista.