Se ha ido un buen policía y una gran persona
Murcia, 7 de agosto de 2020
Obituario Jesús Riquelme
He tenido que esperar unos días para poder escribir estas líneas, aunque me cuesta. Se me llenan los ojos de lágrimas y me tiemblan las manos cada vez que recuerdo que mi padre se ha ido para siempre. Recuerdo mil historias que viví con él y que nunca se borrarán de mi mente ni de mi corazón. Nunca.
Mi padre fue agente de la Policía Local de Abanilla, cuerpo al que dedicó su vida. Recuerdo cuando se levantaba por la mañana y afrontaba el día con ilusión, porque cada jornada era una incógnita que le gustaba despejar. Y siempre lo hacía para ayudar a los demás, porque era muy generoso. También recuerdo cuando me contaba las vigilancias y las patrullas que hacía tanto de día como de noche. Y las historias de atracos y de robos. Y cómo eran las persecuciones para atrapar a los delincuentes a los que se enfrentaba en su día a día.
Todavía me emociono cuando el pasado martes mi padre hizo su último 'servicio', arropado por todos sus compañeros. Fue un acto emocionante y un homenaje que sus compañeros y el propio Ayuntamiento le rindieron.
Su carácter afable, cordial, servicial, hicieron de él una persona muy querida y apreciada por los vecinos de Abanilla. Por eso deja un gran vacío en el municipio. Pero es más grande ese vacío entre nosotros: su familia. Mi madre, mis hermanos y yo nos quedamos sin el pilar fundamental de nuestra vida. Sin nuestro ejemplo a seguir. Ahora se nos hace muy duro mirar hacia adelante, pero sabemos que él nos guiará, como siempre hizo en cada etapa de nuestra vida.
Mi padre se marchó antes de tiempo, con setenta años, cuando todavía no había llegado la hora de irse para siempre.