Adiós a un trabajador incansable
Otras localidades, 23 de julio de 2022
Encontrar las palabras para despedirse de alguien como Tomás Consentino es una tarea casi imposible. Es difícil plasmar sobre el papel lo que significabas para mí. Has sido compañero, confidente, asesor, amigo. Cualquier semblanza que hoy, aún rota por el dolor de tu partida, intente realizar, se quedará corta ante la grandiosidad de tu persona.
Hombre de principios. Socialista de pro. Siempre preocupado por hacer de este un lugar más justo e igualitario. Representabas como nadie los principios del socialismo. Has sido el mejor de los compañeros, el más leal, el trabajador incansable, siempre dispuesto para todos y para todo. Para ti no ha habido horas del día, ni días del año para dedicarle a tu pueblo y a tu partido, el PSOE, del que te has sentido siempre tremendamente orgulloso; razón que te llevó a estar al frente de tus responsabilidades en el Ayuntamiento de Águilas hasta hace cuatro semanas.
Contigo se marcha un hombre bueno que hacía de este un mundo mejor. Eras respetado y querido y tu presencia dejaba poso allí donde estabas. No hay mejor muestra de esto que tu despedida: grandiosa, multitudinaria, cargada del amor de todo un pueblo, y eso, querido amigo, pocas personas lo logran. Te marchaste con todo el calor que tú siempre ofreciste. Los que tuvimos la suerte de conocerte, echaremos de menos tu respuesta siempre certera, tu palabra adecuada, tu inmensa generosidad, tu humanidad desbordante y el respeto inconmensurable con el que ejerciste tu labor política.
Lo has peleado hasta el final, amigo mío, con todas tus fuerzas, como lo peleabas todo en la vida, con trabajo y esfuerzo, humildad y dignidad, pero desgraciadamente la batalla más importante no la has podido ganar. ¡Lo que hubiera dado por que salieses triunfante de ella! Comenzamos juntos una andadura que queríamos acabar juntos y no ha podido ser. Me dejas muy sola, compañero, y solo tú lo sabes, pero me reconforta el recuerdo de los muchos recuerdos felices vividos contigo. Tal vez, si tuviese que escoger, elegiría nuestras dos victorias electorales y que fueses tú la primera persona que abracé tras conocer la noticia. Con esos abrazos reconfortantes y sinceros que tanto echaré de menos.
Supiste, como nadie, atesorar momentos rodeado de los tuyos. Eras rico en amor, el de tu Isa y tus hijos, el de tus compañeros y amigos a los que se nos hará muy complicada tu ausencia. Hoy todos lloramos por ti, pero mañana nos levantaremos y seguiremos, como tú hubieras querido, trabajando sin descanso. Y brindaremos por ti, como te hubiera gustado, con una copa de buen vino. Y te recordaremos siempre porque has dejado una huella imborrable en cada uno de nosotros. Ya estarás junto a tu Nazareno y tu Soledad, organizando algún Carnaval en el cielo. Querido compañero, querido amigo, nos volveremos a encontrar.